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Pros y contras de la anticoagulación en pacientes con cirrosis

Fuente: La Newsletter del Paciente Anticoagulado
Febrero de 2014

newsletter-anticoagulados-010La cirrosis es una enfermedad degenerativa de un órgano, especialmente el hígado, que tiende progresivamente a la pérdida de su función. Una de las consecuencias de la cirrosis es que hay un déficit de factores anticoagulantes y a la vez un aumento de factores procoagulantes. Así pues, a pesar de la cirrosis, el equilibrio entre la trombosis (coágulos que taponan los vasos e impiden la circulación de la sangre) y la hemorragia (la sangre se sale de los vasos porque se rompen) permanece inalterado hasta que la capacidad de síntesis del hígado se reduce. Cuando el hígado pierde sus funciones, se pierde el control de este efecto.

Aunque parezca que la propia cirrosis tiene un efecto equilibrador de la coagulación, varios estudios retrospectivos muestran que a medida que avanza la enfermedad hay mayor riesgo de desarrollar un episodio tromboembólico. Estos episodios son relevantes por el impacto que tienen en los pacientes y porque además favorecen la progresión de la propia cirrosis. Es por ello que la anticoagulación podría evitar la trombosis en pacientes con cirrosis. Aunque existen distintos fármacos anticoagulantes (heparinas, antivitamina K o NACOS) no es fácil determinar cuál es el tratamiento más adecuado para estos pacientes.

Uno de los inconvenientes es que la cirrosis altera los test de INR, el índice utilizado para monitorizar el tratamiento y ajustar la dosis en el caso de los anticoagulantes antivitamina K, con lo cual no se puede saber el nivel de anticoagulación alcanzado. Como alternativa se ha propuesto el uso de un INR calibrado con plasma de pacientes con cirrosis denominado INRliver o INR“LD” pero a día de hoy aún son necesarios más estudios antes de poder recomendar su empleo. Aunque aún no han sido evaluados en pacientes con cirrosis, otra alternativa puede ser el uso de los nuevos anticoagulantes orales (NACO) porque no requieren controles.

En casos de trombosis reciente, la anticoagulación debe ser considerada en todos los pacientes con cirrosis. La decisión final de iniciar o no el tratamiento se basa en la extensión de la trombosis, si el paciente está en lista de espera de trasplante hepático o es candidato, y la evidencia de progresión de la trombosis. En todos los casos, antes de comenzar la anticoagulación debe iniciarse un tratamiento profiláctico adecuado para las varices de alto riesgo. En el caso que haya factores de riesgo de hemorragia se recomienda la compresión neumática intermitente o medias compresivas como alternativa a la anticoagulación.

Fuente: Elsevier Doyma.
Referencia: Susana Seijo y Juan Carlos García-Pagán. Anticoagulación en pacientes con cirrosis. Gastroenterol Hepatol. 2012; 35 (Espec Congr 1):60-68.

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